Marco Aurelio Guevara secretario del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio y Televisión. Foto: El Heraldo de Chihuahua.

Con un pequeño pastel en sus respectivos lugares de trabajo ayer más de 200 locutores en el estado hicieron un pequeño alto en sus cabinas y festejaron su día, mismo que no bastó para terminar de recibir la gran cantidad de felicitaciones provenientes de los radioescuchas.

“No hay mejor lugar para festejar este día que en las propias cabinas y con la gente que día a día nos escucha”, dijo Marco Aurelio Guevara, secretario del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio y Televisión.

El Día del Locutor lo instituyó en la década de los años sesenta el entonces presidente de la República, Adolfo López Mateos, quien en sus épocas de estudiante incursionó en esta profesión.

Era en esos tiempos cuando el locutor era equiparado como un cantante o actor, un auténtico líder de opinión que se ganaba el respeto de toda la sociedad, condiciones que evolucionaron con el paso de los años.

De acuerdo con Guevara antes se exigía una mayor preparación a cada persona que quería ingresar a una cabina; “si te fijas en la capacidad de los locutores de más años, son gente de una gran cultura, porque previamente debían pasar por un examen que te ponía el Gobierno Federal”.

Dicha prueba tenía un poco más de 300 reactivos, con temas de cultura general, se dividía en tres etapas y una más que se aplicaba de manera oral.

Fue a inicios de la década de los noventa cuando sindicatos y comunicadores en general pidieron al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari que la aplicación de este examen se descentralizara, es decir, que no tuvieran que acudir a la Ciudad de México para contestarlo, sino que hubiera sedes en zonas estratégicas del país.

Pero el presidente consideró que no era necesario y retiró este tipo de exámenes de certificación de aptitudes de locutores y, ahora, las empresas que no cuentan con los mismos filtros para medir las aptitudes de quienes piensan ingresar a sus cabinas abren la oportunidad a cualquier persona que llega a pedir trabajo.

Esta situación motivó que la calidad de los locutores haya venido a la baja en las últimas dos décadas, pues hay muchos que tienen su licencia o certificado de locutor, pero no cuentan con una capacidad auténtica para estar en un medio tan importante.

“Hoy entran por la facilidad, no por la vocación”, dijo Guevara, “por eso hace falta que el Gobierno Federal ponga de nuevo una especie de filtro, en un área dentro de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que evalúe quienes deben acceder a esta profesión”.

Reconoció que los adelantos tecnológicos han sido importantes en el desarrollo de la radiodifusión, pero que la voz aún es imprescindible, independientemente del giro que dentro de la locución asuma cada quien.

“El locutor debe tener la cultura de mantenerse informado de lo que ocurre en su ciudad y entorno, aunque hay muchos que se encierran en una sola área, es decir, que prefieren no estar en la estación grupera por ejemplo, porque ese tipo de música no les gusta”.

Manifestó que la versatilidad debe ser una de las características de quienes están detrás de un micrófono; “si el locutor está un día en la estación grupera y al siguiente lo cambian a la de música instrumental, no debe notarse ese cambio, porque se supone que debe conocer todos los géneros”.

Pero independientemente de todo, el locutor aún es una necesidad, pues se trata de un actor social importante, pues al interior de un hogar puede llevar tristezas y alegrías, y tocar la sensibilidad de quienes lo escuchan; “creo que cada persona en algún día de su vida ha tenido una sensación por algo que se dijo en la radio”, aseveró.